“Backrooms: Sin Salida” cuenta la historia de Clark, un arquitecto frustrado, que encuentra una entrada en el sótano de la mueblería donde trabaja, que lo lleva a una copia exacta del local. En este encuentra un laberinto de cuartos sin fin, con objetos sacados del mundo real, y un ambiente liminal que resulta familiar y
a la vez completamente ajeno.

Clark se memoriza los pasillos y el mismo crea un mapa para llegar al fondo de los secretos de los backrooms. Al mismo tiempo, Mary, psiquiatra de Clark, se preocupa por la salud mental decadente de su paciente. Al recibir una llamada de Clark que le indica que no regresará, Mary decide ir a la mueblería a buscar aquellos espacios liminales que el arquitecto en algún momento mencionó. Muy pronto se encontrará frente a frente con una amenaza que la hará dudar de toda su realidad, y que cambiará su vida de ahora en adelante.
Nuestros protagonistas se emprenden en una aventura tensa, adentrándose en lo familiar y a la vez desconocido, con cuartos que aseguran haber visto antes pero nunca haber pisado. Backrooms: Sin Salida es una película de Kane Pixels, creador original de la serie bajo el mismo nombre en YouTube, y con solamente 20 años hace su debut de director en la pantalla grande con este proyecto tan anticipado.
La película cumple con una atmósfera de suspenso que mantiene a la audiencia con la duda de que será el siguiente cuarto en salir. El soundtrack tenue aumenta la tensión en la sala, con momentos de silencio largos que te hacen pensar dos veces en comer tus palomitas. Aunque la historia puede tomar un camino distinto al planteado desde un inicio, cumple con su función de entretener y proponer una historia muy amada que se popularizó en pandemia.
Backrooms: Sin Salida ya está disponible en cines 🍿🎬
Una película de terror psicológico disfrazada de terror analógico que no funciona por la abrupta, casi nula transición entre temas.
Backrooms: Sin Salida es el debut directivo de Kane Pixels, creador original de la serie en Youtube bajo el mismo nombre, con un estilo VHS que dio inicio a un nuevo género de terror en la plataforma. Los videos nacen de una serie de imágenes con lugares conocidos como “espacios liminales”, aquellos lugares que encuentras familiares aún sin nunca haberlos visitado. La sensación de algo conocido que resulta incómodo por tratarse de un “recuerdo” lejano. Sin embargo, la película se queda corta en suspenso a comparación de su historia original.
El largometraje cuenta la historia de Clark, un arquitecto frustrado que encuentra una apertura misteriosa en el sótano de la mueblería donde trabaja. Al percatarse de tal apertura, se encuentra cruzando una puerta inexistente, entrando a lo que más adelante denominará como “backroom”. Al inicio, cree que es una copia exacta de la mueblería; sin embargo, al recorrer los pasillos se encontrará con una incontable, posible infinita cadena de cuartos con diferentes elementos como albercas, escaleras que llevan a vacíos, y espacios que resultarán conocidos por ser un recuerdo del mundo real.
Clark, después de un matrimonio fallido, asiste con su psiquiatra Mary para poder sobrellevar su alcoholismo y la pérdida de su familia. Después de descubrir este espacio en su mueblería, comparte los detalles con Mary, a lo que ella se muestra un tanto preocupada por la decadente salud mental de Clark. Al recibir una llamada alarmante de su paciente, la doctora decide ir a la mueblería a buscarlo y asegurarse de que se encuentra bien. Es aquí donde encuentra una “puerta” marcada con cinta, que al cruzarla se encuentra ahora en aquel lugar del cual Clark le advirtió. En este, se adentrará en un laberinto de cuartos interminables de los cuales ya no encontrará la salida, acechada por una entidad que resulta ser un recuerdo mismo de Clark, donde se “convierten” en uno solo.
La película intenta explorar temas como la conformidad en el recuerdo, evitando una realidad que se encuentra fuera; sin embargo, falla en generar este sentimiento al dejar el desarrollo de los personajes a medias. Intenta contar una historia e inmediatamente la pausa para enfocarse en otra, sin concluir alguna. La primera mitad de la misma mantiene un tono estable y tenso, pero para el tercer acto pierde el suspenso que tardó en desenvolver, y los backrooms con su sentir incómodo intentan generar ahora un “miedo” que puede confundir a la audiencia más que asustarla.
La dirección y fotografía de la película, así como la banda sonora (y en ocasiones, la falta de la misma), salvan la escritura incómoda del guión. Los momentos de silencio funcionan para crear esa tensión que le faltó presentar al diálogo. El elenco hace un gran trabajo en presentar la desesperación que cualquiera tendría al encontrarse en un lugar como los backrooms. Aunque la historia tenga sus inconsistencias, el equipo detrás de la película exponen un trabajo impecable en la misma, y Kane Pixels muestra un increíble debut en su mismo proyecto que comenzó hace 7 años.

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